Respirar correctamente para oxigenar nuestro cuerpo

El actual ritmo de vida y el estrés facilitan patrones de respiración caracterizados por un ritmo acelerado y una escasa intensidad, esto es, una respiración más superficial. Habitualmente, sólo utilizamos una parte de nuestra capacidad pulmonar, con frecuencia la parte superior de los pulmones, facilitando una respiración eminentemente torácica en la que la intervención del diafragma es poco relevante.

 

Esta respiración no permite una oxigenación tan adecuada como supondría una respiración más completa. Las consecuencias de una respiración inadecuada son una menor oxigenación de los tejidos, mayor trabajo cardíaco y una mayor intoxicación general del organismo, lo que puede facilitar la aparición de ansiedad, depresión, fatiga física, etc.

 

Por el contrario, patrones de respiración caracterizados por tasas bajas de inspiración, volúmenes elevados de aire y respiraciones predominantemente abdominales incrementan el control parasimpático, con descensos importantes en la tasa cardiaca, lo que señala una desactivación general del organismo.

 

Por lo tanto, el hecho de hacer ejercicios controlando únicamente la respiración también permite reducir el estrés y la ansiedad.

 

 

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Por último, existen dos técnicas más de relajación, como son la visualización y los masajes:

 

La visualización

Esta técnica se basa en la ‘formación’ de imágenes mentales a través de diferentes métodos para así hacer un recorrido visual a un lugar o situación apacible que sea capaz de transmitirnos a un estado de relajación.

 

El masaje 

Es la herramienta terapéutica más antigua utilizada para proporcionar un recurso natural contra el dolor. Es una forma de estímulo físico, de preferencia manual sobre el organismo que provoca reacciones biológicas, metabólicas, psicológicas y sociales beneficiosas y que por lo tanto reduce y/o elimina el estrés.